Personalidades, síndromes y enfermedades

La crisis de una sociedad incapaz de dotar de sentido a la vida de sus integrantes, la fragilidad creciente de los lazos sociales, la exigencia social de felicidad unida a la imposibilidad de alcanzarla, la necesidad de encontrar respuestas a angustiantes preguntas (¿por qué?, ¿por qué a mí?, ¿qué me pasa que todo me sale mal?), hacen que cada vez más personas se reconozcan en estos criterios diagnósticos. Y en muchos casos no se equivocan, cumplen con un número suficiente de criterios como para efectuar el diagnóstico.

¿Qué es la personalidad?

La personalidad puede sintetizarse como el conjunto de características o patrón de sentimientos, emociones y pensamientos ligados al comportamiento, es decir, los pensamientos, sentimientos, actitudes, hábitos y la conducta de cada individuo, que persiste a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones distinguiendo a un individuo de cualquier otro haciéndolo diferente a los demás.

Pero es manifiesto que, al agrupar las personalidades por tipos, hay una contradicción en su definición. Si hay clasificación de personalidades, no puede ser eso mismo lo que defina las individualidades, porque éstas son, obviamente, lo singular de cada persona y, por lo tanto, inclasificables.

Criterios para el diagnóstico de F60.3 Trastorno límite de la personalidad (301.83)

¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?

Un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la afectividad, y una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

  • Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado.
  • Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación.
  • Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.
  • Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo (p. ej., gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida).
  • Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (p. ej., episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días)
  • Sentimientos crónicos de vacío.
  • Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (p. ej., muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).

Incluye trastornos graves del carácter constitutivo y de las tendencias comportamentales del individuo, que normalmente afectan a varios aspectos de la personalidad y que casi siempre se acompañan de alteraciones personales y sociales considerables. Los trastornos de la personalidad tienden a presentarse en la infancia y adolescencia y a persistir durante la edad adulta. Por ello es probable que un diagnóstico de trastorno de personalidad sea adecuado antes de los 16 ó 17 años.

  • Cuando ciertos rasgos resultan perjudiciales para ellos mismos o para terceros.
  • No confundir el trastorno con la personalidad ni la personalidad con la persona.
  • Fuera de los síntomas para realzar el diagnóstico, las personas que lo padecen pueden ser muy diferentes entre sí.
  • El factor común más significativo es el gran sufrimiento que suelen padecer las personas diagnosticadas con este trastorno, sufrimiento que suele angustiar a los mismos profesionales que los atienden.

El trastorno límite de la personalidad es un síndrome, no una enfermedad, ya que no presupone una causa común.

 

Criterios para el diagnóstico de F60.4 Trastorno histriónico de la personalidad

El trastorno histriónico de la personalidad (THP) está definido como el trastorno de la personalidad caracterizado por un patrón de excesiva búsqueda de atención, que generalmente comienza en la edad temprana adulta, incluyendo un comportamiento seductor inapropiado y una excesiva necesidad de aprobación. Los sujetos histriónicos son muy animados, dramáticos, vivaces, entusiastas y coquetos. El THP afecta cuatro veces más a las mujeres que a los hombres.​ Tiene una prevalencia del 2-3% de la población general y del 10-15% de los ingresos y salidas en las instituciones mentales.2

Personas con THP en general, son altamente funcionales, tanto social como profesionalmente. Suelen tener buenas habilidades sociales, a pesar de tender a usarlas para manipular a otros y convertirse así en el centro de atención.4 También puede afectar a las relaciones personales o sentimentales, así como a su habilidad para soportar las pérdidas o los fracasos.

Individuos con THP suelen equivocarse al ver su propia situación personal de forma realista, dramatizando y exagerando sus dificultades. También pueden cambiar de trabajo frecuentemente, de la misma forma que suelen aburrirse fácilmente y pueden preferir dejarlo por frustración (en vez de afrontrarlo). Es por esto que siempre están buscando lo novedoso y lo excitante, lo que les podría llevar a situaciones peligrosas. Todos estos factores les llevan a tener mayor riesgo de depresión clínica.

  1. No se siente cómodo en las situaciones en las que no es el centro de la atención.
  2. La interacción con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador.
  3. Muestra una expresión emocional superficial y rápidamente cambiante.
  4. Utiliza permanentemente el aspecto físico para llamar la atención sobre sí mismo.
  5. Tiene una forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices.
  6. Muestra autodramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional.
  7. Sugestionable, por ejemplo, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias.
  8. Considera sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad.