Me echo de menos

Echo de menos levantarme con tus ojos cerrados,

tus brazos en mi estómago,

tu pene erecto, duro y húmedo en mi espalda,

con el aroma de tu ausencia en en las sabanas cuando vas al baño,

con el calor de las vivencias apoyadas en el colchón días después de tu marcha.

Mis manos sobre tu piel rozando tus pensamientos,

las palabras que se decían con los ojos,

los abrazos de despedidas.

El tiempo en el que detrás de ti, detrás tuyo, era detrás nuestro.

Café para todos, fines de semana de cuatro días, planes de futuro.

Imaginar vestidos blancos, muebles, cunas.

Coger el coche, coger una manta, dormir en los asientos traseros.

Llorar hasta dormirme, reír hasta preguntarme dónde está el baño mas cercano,

que tú hagas lo mismo.

Solventar los problemas del mundo entre platos de nachos, tacos, y chocolateados.

Y sobretodo, los momentos de tranquilidad, momentos relajados, momentos en los que solo importa como me crujo los dedos.

La pasión con la que se dice subnormal, gilipollas,

hijo de puta.

Comercializar nuestros momentos en las redes sociales, porque joder, porque no, porque es nuestro momento. Nuestra felicidad temporal plasmada para la eternidad para regocijo de las malas acciones de terceros, para dañar, herir, hundir.

Pero no te echo de menos. No echo de menos porque no te has ido, porque estas ahí; me echo de menos a mi, cuando no estas tú.

Ver mi alma a través de ti, a través tuyo.

Tratar tus problemas, mis problemas, los problemas de tus amigos, los problemas de mis amigos, nuestros problemas, como quien trata la cura contra el sida,

delicado, sensible, empático.

Que cuando el momento desaparezca podamos releer nuestros pensamientos, y solo arrepentirnos de que el tiempo, de que nuestro momento no durara más.

Alegrarnos las sonrisas y la existencia con los recuerdos de los historiales de whatsapp.

No llorar, no derramar oportunidades futuras por nuestros fracasos, porque de hecho no son ni eso, fracasos.

Ser humanos, ambiciosos, ambiciosos con querer ser felices.

Y aunque no existes, espero que existas, que seas esta persona que haga que me eche de menos. Que seas mío, de mi; que existas tuyo, de ti, nosotros.

Ser tu quinta pata, no porque la necesites,

no porque la quieras, no porque la anheles,

si no por ser parte de ti.

Ser parte de ti, tuyo, de tu ser, de tu persona, parte de tu rutina.

Ser tu loba, en todos los sentidos,

y que tú seas mi lobo.

Porque te quiero, me quiero, nos quiero.